Un 25 febrero pero de 1853, en la Florida, Estados Unidos, cerró sus ojos para siempre el presbítero Félix Varela, el primer prócer separatista cubano; el hombre que con toda su razón se dice fue el primero que nos enseñó en pensar.
Varela comenzó a sobresalir en la historia cultural e ideológica del país como profesor en el colegio habanero de San Carlos, donde implantó la filosofía moderna y la enseñanza científico experimental de la química y la física.
En el pensamiento de Félix Varela, y así lo traslado a sus alumnos, había un definido concepto de emancipación, donde a la liberación del hombre se le unía de manera inseparable la de los sectores y capas más humildes de la sociedad en su conjunto y la del país entero.
El presbítero anunciaba los principios políticos fundamentales: preferir el bien común al bien individual; hacer sólo lo que es posible hacer y no hacer nada que venga contra la unidad del cuerpo social, los cuales se ajustan hoy al contexto histórico de la lucha de nuestro pueblo.
De manera muy clara se integran en las ideas de Varela, el independentismo con la abolición de la esclavitud, la emancipación de todos los hombres, la erradicación de los prejuicios raciales y el anti-anexionismo. Creyó siempre que la revolución debían iniciarla los cubanos con sus propios recursos y sin el tutelaje de nadie.
Para Félix Varela el concepto que esbozaba de Patria tenía similitud con el de José Martí, pues para él, hablar de Patria no era solo referirse a la nación el país sino a la Patria bienhechora, que se preocupa por sus hijos y del bienestar de sus ciudadanos, con un sistema social que brinde al individuo todas las facilidades para su desarrollo.
El clérigo alcanzó su mayor madurez política en el exilio, en Estados Unidos, donde creó el periódico “El Habanero” desde donde refutó los argumentos de quienes eran contrarios a la independencia de Cuba y se pronunció contra el anexionismo, al considerarlo como una opción no adecuada para el país.
Para los que piensan que al final de su vida ya Félix Varela no era revolucionario, basta conocer lo que en 1842 le escribió a la hermana: “Si hay una sola culpa de la que no me arrepiento es la de haber amado tanto a Cuba”.
Sirva este 25 febrero en el 159 aniversario de la muerte del Padre de la Patria Félix Varela para agradecerle y honrarlo.









